"Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo"

Actualizado: oct 20


En el artículo anterior hablamos de la inteligencia emocional y el modo de gestionar nuestras emociones. Vimos que tomando conciencia de nuestras emociones, siendo consientes y responsables de ellas, nos damos la oportunidad que de ser conscientes y responsables de nuestra conducta emocional.

Hoy vamos a ver qué es un sentimiento y en que se diferencia de las emociones; ¿somos capaces de intervenir en nuestros sentimientos?

Principalmente, vamos a diferenciar las emociones de los sentimientos en:

  • su intensidad

  • su duración

  • aspecto subjetivo

  • intervención de la cognición, pensamiento y, conciencia.

Los sentimientos se diferencian de las emociones porque el pensamiento entra en acción.

Los sentimientos, generalmente tienen menos intensidad y duran más tiempo. Poseen un aspecto subjetivo, pues surgen de la evaluación consciente y personal que hacemos cada uno de nosotros de la percepción de nuestro estado durante una respuesta emocional, es el resultado de nuestra valoración conscientemente y subjetiva .

El pensamiento es un acto consiente que hacemos frente a la evaluación de nuestra propia emoción; elegimos si ver el lado positivo o no de la situación, nosotros optamos donde ponemos la atención al evaluar nuestro estado emocional.

Emoción + pensamiento= sentimiento.

Así es como los sentimientos resultan ser construcciones que se basan en lo vivido, en nuestras propias experiencias.

esta "ecuación" nos dice lo importante que es ser conscientes de nuestra atención, pues nosotros mismos, a través del pensamiento podemos definir cómo nos vamos a sentir.

Aquí aparecen los patrones de respuesta emocional: son una reacción emocional reiterada, inconsciente y subjetiva. Los patrones de conducta condicionan nuestros sentimientos y que afectan , obviamente, nuestra conducta.

Aquí los patrones de respuesta encontramos los mas comunes:


· La culpa

· El resentimiento

· El victimismo


Estos mecanismos mentales, son muy propios de nosotros y dependen de la atención y qué tipo de pensamiento elegimos para acompañar a la emoción que se presenta.


La culpa, esta relacionada con nuestro Yo ideal y nuestro Yo real.

Aclaremos esto: Frente a una situación determinada, mi yo ideal pide actuar de una determinada manera… por ejemplo, una persona sin recursos, un indigente nos pide dinero en la calle. Mi yo ideal, esta indicando que debo ayudar, debo darle unas monedas, algún euro que tenga de más...

Y en la realidad, actúo de modo diferente... Mi yo real decide que no… por lo tanto, esquivo a la persona en cuestión y sigo caminando... en ese momento se crea una grieta, un espacio entre lo ideal y lo real …haciendo su aparición “la culpa”..

¿El espacio que hay entre “mis yos el ideal y el real“ es donde encontramos la culpa… cuando mi conducta difiere de lo que mi ideal espera de mi nace el sentimiento de culpa? El yo ideal esta formado por las reglas, normas, educación social y familiar... y el real representa la acción, lo que realmente hago.


Entonces, ¿Cómo hacemos para reducir el espacio entre lo ideal y lo real? Habría que “traer hacia el centro los dos “yos”, empequeñecer lo ideal, mirar cuales son las reglas y normas que lo componen, identificar y descomponer las órdenes que forman al ideal para que se acerque a nuestra conducta real.

A través de esta introspección, podremos achicar el sentimiento de culpa.

El resentimiento, es un mecanismo similar a diferencia que en este caso, la atención esta puesta en el otro, esta ubicada en el Tú. Espero que Tú te comportes de determinada manera o reacciones de un determinado modo frente a una situación… y llegado el momento…. Tú comportamiento difiere de la realidad, del Tú real. El resentimiento se encuentra, nuevamente, en el espacio entre lo ideal y lo real.

Sería muy fácil y simple decir que no debemos esperar nada de nadie, o tener pocas expectativas para no ser defraudados...

¡Todo lo contrario! El resentimiento, nos esta diciendo que las idealizaciones frecuentemente no funcionan porque no se adaptan a la realidad. Nos invita a ser más realistas y estar en conexión con nuestros deseos y nuestras fantasías, saber diferenciarlas y ser concientes de ellas. El resentimiento, nos esta invita a identificar nuestra emoción principal, pues de él se desprenden varias emociones, como el enfado, tristeza y miedo.

La culpa como el resentimiento tienden a desvanecerse al descomponer sus componentes y al mismo momento logramos tomar conciencia de nuestra capacidad para gestionarlas.

Desarrollando el autoconocimiento y reconociendo nuestras emociones, los espacios entre lo ideal y lo real irán haciéndose mas pequeños

La víctima se relaciona con el delegar la responsabilidad. Se refiere al poder que le damos a los otros, sean personas o situaciones, de decidir en nuestra vida.

La víctima es un personaje creado por nosotros para desligarnos de nuestras responsabilidades. Cuidado con confundir las muchas situaciones y acontecimientos en nuestra vida que realmente no podemos cambiarlas o que directamente no dependen de nosotros. Y hay muchas. La víctima cuando se instala en nosotros…es cómo salir a la calle con un personaje que no nos corresponde... le damos nuestro cuerpo, nuestra voz, nuestra energía y todo esto por comodidad… Es un círculo vicioso, pues la víctima aleja a las personas de su alrededor..produciendo aún m´s motivos para reforzar su personaje.


Unas de las herramientas simples y eficaces, es hacer una lista de tus tareas al inicio dl día, pero en este caso permítete cambiar el “tengo qué hacer” por el “quiero hacer”. Asi encontrarás, por ejemplo, "tengo que llevar el coche al mecánico" por "quiero llevar el coche al mecánico" . Es simple y eficaz. Verás como la energía en ti comienza a ser diferente.

Cada uno de nosotros sabemos cuando nos acomodamos en el personaje, apoyándonos en el otro, en la situación o cuando nos dejamos llevar y evitamos la responsabilidad de lo que nos corresponde.

Mirando hacia dentro, siendo concientes de nuestros pensamientos podremos deshacernos de la culpa, el resentimiento y el victimismo.


A partir del instante que identificamos y reconocemos nuestras emociones como propias, el proceso de higiene emocional se pone en marcha para no detenerse.

A partir de este instante ponemos nuestro pensamiento, nuestros sentimientos y nuestra acción hacia el mismo sentido.

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